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domingo, 14 de diciembre de 2014

La increíble historia del "estafador de las mil caras"

Un hombre de 38 años fue bautizado como el 'estafador de las mil caras' y causó un verdadero revuelo en Córdoba, luego de haber logrado burlar a todos y hacerse pasar por un vendedor de autos, un médico y hasta un asistencia de la Justicia.
Un hombre de 38 años fue bautizado como el "estafador de las mil caras" y causó un verdadero revuelo en Córdoba, luego de haber logrado burlar a todos y hacerse pasar por un vendedor de autos, un médico y hasta un asistencia de la Justicia. La historia de Alberto Humberto Capelli es digna de una película y suma capítulos insólitos como el día que disfrazó a su madre para que un preso creyera que era una jueza y le pagara una coima a cambio de su liberación.

Por más de una década, el hombre estuvo cometiendo engaños en la concesionarias de autos. Su estrategia consistía en visitar los concesionarios y mostrarse interesado por autos que estaban en playones abiertos. Primero, solicitaba las llaves para sentarse al volante y cuando el vendedor se alejaba, cambiaba las llaves y entregaba un juego falso. Tranquilamente, el hombre se retiraba y luego regresaba en otro momento y se llevaba el vehículo. Pero lejos de quedarse allí, en 2010 y utilizando un nombre falso, llamó a una casa de electrodomésticos y se hizo pasar por el director de una clínica que necesitaba dos televisores de LED para el establecimiento. Cuando se los llevaron, los atendió en el hall del hospital(simulando que era un médico), se apoderó de los televisores y dejó a los empleados esperando por el director que, supuestamente, debía pagarles.

Tras haber sido detenido por estas estafas, Capelli conoció a un preso en el Penal de Bouwer que tenía una condena mayor a la suya. Aprovechando esta situación, lo engañó y le dijo que él saldría antes porque tenía un contacto en el Tribunal Superior de Justicia y hasta le puso nombre y apellido: la jueza Marta Cáceres de Bolatti.

El preso mordió el anzuelo y le pidió que le presentara a su contacto, y "el hombre de las mil caras" accedió. Pero en lugar de la vocal del TSJ, apareció en la cárcel su propia madre. La mujer se hizo pasar por la jueza y le pidió al detenido la suma de 90 mil pesos para liberarlo. La mamá del preso pagó una primera cuota y le exigió la entrega de un auto, pero entonces la estafa se cayó. La madre del preso se dirigió al TSJ para hablar con la jueza y entonces se descubrió el engaño, que derivó en la detención de la madre del "hombre de las mil caras".

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