El Ayuntamiento del pueblo español Renedo de Iguña decidió expulsar al sacerdote del pueblo luego de que nacieran 18 niños pelirrojos, siendo el párroco el único habitante con ese color de cabello en todo el pueblo.
La destitución y expulsión del sacerdote fue puesta a votación popular entre los habitantes de la región, quienes tienen fuertes sospechas de que el hombre cometió faltas a su voto de castidad.
Las quejas de los feligreses llegaron a oídos del alcalde quien se vio obligado a tomar medidas en el asunto.
"Vivimos en una localidad pequeña, la verdad es que no es normal que de los 22 niños nacidos en el último año, 18 sean pelirrojos", declaró uno de los vecinos de la localidad tras salir de la votación.
Tras la votación se decidió que el párroco abandone el pueblo de forma inmediata tras haber estado tres años en la parroquia de la región.
Los vecinos no indicaron cuál sería el destino de los menores ni qué medidas tomarán para aclarar tal situación.
Los seres humanos cuentan don tipos de genes, los dominantes y los recesivos. Los niños que nacen pelirrojos son los que cuentan con estos genes recesivos, que no se dan de una manera tan habitual.
Este gen pelirrojo es recesivo y que aunque está presente en la biología, no prevalece sobre los demás. Puede ser porque en las dos parejas de abuelos, los dos cuentan con estos genes recesivos, que aunque no prevalecen sobre los dominantes, darán lugar a hijos que serán los padres del futuro pelirrojo y que cuenten tanto con genes dominantes como recesivos. Esto podría dar lugar en la siguiente generación a ese niño travieso de pelo rojo.
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jueves, 19 de octubre de 2023
Insólito becerro con dos cabezas nace en Brasil
La cría murió a los dos días de nacida.
Un becerro con dos cabezas, cuatro ojos y dos hocicos nació en el municipio brasileño de Cotegipe, estado de Bahía, el viernes pasado, informa este lunes G1.
"Fue increíble [ver el nacimiento]", dijo en una entrevista al medio el labrador Osvaldo Nascimento Almeida, que fue sorprendido por el suceso en su finca, detalla UOL. "Nunca había visto algo así", agregó.
No obstante, relata que, pese a los buenos cuidados y la alimentación con la leche de su propia madre, la cría falleció el domingo. Hasta el momento no hay más detalles sobre la causa de la muerte.
Un becerro con dos cabezas, cuatro ojos y dos hocicos nació en el municipio brasileño de Cotegipe, estado de Bahía, el viernes pasado, informa este lunes G1.
"Fue increíble [ver el nacimiento]", dijo en una entrevista al medio el labrador Osvaldo Nascimento Almeida, que fue sorprendido por el suceso en su finca, detalla UOL. "Nunca había visto algo así", agregó.
No obstante, relata que, pese a los buenos cuidados y la alimentación con la leche de su propia madre, la cría falleció el domingo. Hasta el momento no hay más detalles sobre la causa de la muerte.
Fuente: RT
Niño salva a un hombre que se estaba ahogando, con una técnica que vio en una serie
Al no haber nadie cerca, el chico aplicó el método de la reanimación cardiopulmonar que vio en la serie 'Stranger Things'.
Un chico de 12 años rescató a su terapeuta conductual que se estaba ahogando en una piscina, con la técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP), que había visto en un episodio en la serie 'Stranger Things', reportó la televisión local.
El 4 de septiembre, Austen Macmillan y su tutor, Jason Piquette, estaban en la piscina de la casa del niño en Florida (EE.UU.), cuando el hombre decidió probar cuánto tiempo podía aguantar la respiración debajo del agua. El chico se dio cuenta de que algo iba mal, luego de que pasaran 5 minutos y su tutor siguiera sin salir a la superficie.
Austen logró sacar a Piquette, de 30 años, por los escalones de la pileta y empezó a gritar pidiendo la ayuda, pero no había nadie alrededor. Entonces, le aplicó la técnica de RCP, de la que, más tarde se supo, se había enterado por una famosa serie de Netflix. El terapeuta recuperó el conocimiento unos minutos después, al mismo tiempo que el padre del pequeño regresaba a casa y llamaba al 911.
Un chico de 12 años rescató a su terapeuta conductual que se estaba ahogando en una piscina, con la técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP), que había visto en un episodio en la serie 'Stranger Things', reportó la televisión local.
El 4 de septiembre, Austen Macmillan y su tutor, Jason Piquette, estaban en la piscina de la casa del niño en Florida (EE.UU.), cuando el hombre decidió probar cuánto tiempo podía aguantar la respiración debajo del agua. El chico se dio cuenta de que algo iba mal, luego de que pasaran 5 minutos y su tutor siguiera sin salir a la superficie.
Austen logró sacar a Piquette, de 30 años, por los escalones de la pileta y empezó a gritar pidiendo la ayuda, pero no había nadie alrededor. Entonces, le aplicó la técnica de RCP, de la que, más tarde se supo, se había enterado por una famosa serie de Netflix. El terapeuta recuperó el conocimiento unos minutos después, al mismo tiempo que el padre del pequeño regresaba a casa y llamaba al 911.
"Dudaba un poco de que la viera [la serie 'Stranger Things']", comentó su madre, Christina Macmillan. "Pero definitivamente me alegro de habérselo permitido", agregó. Además, después el accidente, la mujer organizó un curso de certificación en RCP y primeros auxilios para toda la familia.
Por su parte, el rescatado agradeció al chico: "Austen demostró valentía ante una situación increíblemente aterradora y aparentemente desesperada, y siempre debe saber que es lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a cualquier cosa en la vida y que es un héroe".
Por su parte, el rescatado agradeció al chico: "Austen demostró valentía ante una situación increíblemente aterradora y aparentemente desesperada, y siempre debe saber que es lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a cualquier cosa en la vida y que es un héroe".
Niño salva a un hombre que se estaba ahogando, con una técnica que vió en una serie
— Sepa Más (@Sepa_mass) September 19, 2023
Al no haber nadie cerca, el chico aplicó el método de la reanimación cardiopulmonar que vió en la serie 'Stranger Things'. pic.twitter.com/IZMCartMyR
Fuente: Rt
viernes, 13 de octubre de 2023
Amigos se reunen para construir una villa y envejecer juntos
La amistad es algo muy importante en esta vida. Puedes tener muchos conocidos pero amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano. Por este motivo, estas cuatro parejas de grandes amigos han decidido crear una pequeña ciudad para pasar el mayor tiempo posible juntos.
En la actualidad, la propiedad de una casa se ha convertido en un lujo inalcanzable para muchos. Comprar una casa significa, en muchos casos, endeudarse durante décadas, alimentando el sistema financiero contemporáneo. Sin embargo, un grupo de amigos en Estados Unidos encontró una solución colectiva a este problema.
En lugar de comprar casas individuales, decidieron unir sus fondos para adquirir cabinas diseñadas por el arquitecto Matt Garcia. Las cabañas son parcialmente autosustentables, ya que cuentan con sistemas de recolección de lluvia, paredes reflejantes, ventanas con aislamiento especial y pisos de madera contrachapada, lo que ayuda a mantener la temperatura adecuada sin necesidad de sistemas de calefacción.
Juntos, estos amigos, que se conocen desde hace más de veinte años, han creado una pequeña villa. Esta villa puede considerarse un ejemplo exitoso de cómo la solidaridad y la cooperación pueden ser antídotos contra el tipo de relaciones egoístas y de competencia despiadada que fomenta el capitalismo.
En contraste, la competencia, tan a menudo promovida en la sociedad moderna, puede llevar a conflictos, estrés y una mentalidad de suma cero. La cooperación, por otro lado, fomenta la empatía, la confianza y la reciprocidad. Al trabajar juntos, podemos lograr más y crear soluciones más efectivas y sostenibles.
Este ejemplo de amigos que se unen para crear una solución colectiva a un problema común es inspirador. Demuestra que, a pesar de los desafíos que enfrentamos en la sociedad moderna, la cooperación y la solidaridad siguen siendo valores importantes. Trabajando en colectivo podemos superar obstáculos, generar respuestas innovadoras y construir un futuro mejor para todos. En lugar de competir unos con otros, debemos buscar formas de cooperar y apoyarnos mutuamente. Después de todo, juntos somos más fuertes.
Fuente: pijamasurf/arquitecturaideal
En la actualidad, la propiedad de una casa se ha convertido en un lujo inalcanzable para muchos. Comprar una casa significa, en muchos casos, endeudarse durante décadas, alimentando el sistema financiero contemporáneo. Sin embargo, un grupo de amigos en Estados Unidos encontró una solución colectiva a este problema.
En lugar de comprar casas individuales, decidieron unir sus fondos para adquirir cabinas diseñadas por el arquitecto Matt Garcia. Las cabañas son parcialmente autosustentables, ya que cuentan con sistemas de recolección de lluvia, paredes reflejantes, ventanas con aislamiento especial y pisos de madera contrachapada, lo que ayuda a mantener la temperatura adecuada sin necesidad de sistemas de calefacción.
Juntos, estos amigos, que se conocen desde hace más de veinte años, han creado una pequeña villa. Esta villa puede considerarse un ejemplo exitoso de cómo la solidaridad y la cooperación pueden ser antídotos contra el tipo de relaciones egoístas y de competencia despiadada que fomenta el capitalismo.
En contraste, la competencia, tan a menudo promovida en la sociedad moderna, puede llevar a conflictos, estrés y una mentalidad de suma cero. La cooperación, por otro lado, fomenta la empatía, la confianza y la reciprocidad. Al trabajar juntos, podemos lograr más y crear soluciones más efectivas y sostenibles.
Este ejemplo de amigos que se unen para crear una solución colectiva a un problema común es inspirador. Demuestra que, a pesar de los desafíos que enfrentamos en la sociedad moderna, la cooperación y la solidaridad siguen siendo valores importantes. Trabajando en colectivo podemos superar obstáculos, generar respuestas innovadoras y construir un futuro mejor para todos. En lugar de competir unos con otros, debemos buscar formas de cooperar y apoyarnos mutuamente. Después de todo, juntos somos más fuertes.
Fuente: pijamasurf/arquitecturaideal
viernes, 17 de marzo de 2023
La cantidad de seres humanos en el planeta alcanzó los ocho mil millones de personas
Se espera que la población mundial aumente en dos mil millones de personas más en los próximos treinta años, llegando a 9 700 millones aproximadamente en 2050, pudiendo alcanzar un pico de cerca de once mil millones para 2100.
La Organización de las Naciones Unidas argumentó que la actual tasa de crecimiento es la más lenta desde la década de 1950. Sin embargo, cabe señalar que la humanidad sumó mil millones de personas tan sólo en los últimos doce años.
Esta cifra por demás impresionante despierta muchas preguntas, varias de ellas a propósito de la relación entre la humanidad y el planeta Tierra. Después de todo, el ser humano es hasta ahora la única especie cuya supervivencia depende de la transformación de su entorno o, dicho de otra manera, es la única especie que ha convertido el desequilibrio en su forma de vida.
Con la carga que implica para el planeta semejante cantidad de seres humanos, se impone la pregunta sobre la calidad de futuro que aguarda a todas las especies que habitamos la Tierra.
La Organización de las Naciones Unidas argumentó que la actual tasa de crecimiento es la más lenta desde la década de 1950. Sin embargo, cabe señalar que la humanidad sumó mil millones de personas tan sólo en los últimos doce años.
Esta cifra por demás impresionante despierta muchas preguntas, varias de ellas a propósito de la relación entre la humanidad y el planeta Tierra. Después de todo, el ser humano es hasta ahora la única especie cuya supervivencia depende de la transformación de su entorno o, dicho de otra manera, es la única especie que ha convertido el desequilibrio en su forma de vida.
Con la carga que implica para el planeta semejante cantidad de seres humanos, se impone la pregunta sobre la calidad de futuro que aguarda a todas las especies que habitamos la Tierra.
Fuente: pijamasurf
sábado, 7 de enero de 2023
Era un banquero millonario y ahora vende salchichas en la calle para pagar sus deudas
Un ex millonario en China ha sido noticia por su plan de pagar una deuda de 46 millones de yuanes (6,4 millones de dólares) vendiendo salchichas en un puesto de comida callejera.
No hace mucho tiempo, Tang Jian, un restaurador de la ciudad china de Hangzhou, era considerado uno de los empresarios más exitosos de toda la provincia de Zhejiang. A los 36 años, ya era propietario de una cadena de restaurantes y contaba con una gran fortuna. Pero en 2005, Tang decidió invertir una parte considerable de su dinero en un sector completamente nuevo y las cosas empezaron a irle terriblemente mal. Ahora, a sus 52 años, el ex millonario se encuentra con una deuda de más de 6 millones de dólares, pero se esfuerza por devolver cada céntimo vendiendo salchichas en la calle.
Cuando empezó a invertir en su nuevo negocio de ingeniería paisajística, Tang Jian estaba convencido de que superaría a su imperio de la restauración, y no quiso escuchar a nadie que le dijera lo contrario. A pesar de que el proyecto generaba pérdidas, siguió invirtiendo en él, y cuando por fin se dio cuenta de su error, ya era demasiado tarde.
Incluso después de vender todos sus restaurantes, sus casas y sus coches, Tang seguía teniendo una deuda de 46 millones de yuanes y no tuvo más remedio que declararse en quiebra. Pero en lugar de ceder ante la presión de tener que devolver todo ese dinero, decidió volver a sus raíces y empezar a vender comida.
No tenía dinero para abrir un nuevo restaurante, así que se conformó con un puesto de comida callejera que él mismo regenta. Vende salchichas y confía en que esta humilde empresa le ayude a saldar su deuda. Su historia de redención ha tocado la fibra sensible de los chinos de a pie, que aprecian su resistencia y su visión positiva de la vida.
«Nacemos sin nada. ¿Por qué tener miedo de volver a empezar?» preguntó Tang retóricamente en una entrevista reciente. «Tenemos que seguir aprendiendo a afrontar las dificultades con calma y a marchar hacia delante con valor. Cada uno de nosotros vive una vida desafiante y se encuentra con muchas dificultades, pero debemos aferrarnos al espíritu de no ser nunca derrotados», dijo el empresario de 52 años.
La historia de Tang se hizo viral, inspirando a muchos a encontrar fuerza ante la adversidad. Al fin y al cabo, si un antiguo millonario con 6,4 millones de dólares de deuda puede tener una actitud positiva, seguro que ellos también pueden.
Fuente: periodismo.com
No hace mucho tiempo, Tang Jian, un restaurador de la ciudad china de Hangzhou, era considerado uno de los empresarios más exitosos de toda la provincia de Zhejiang. A los 36 años, ya era propietario de una cadena de restaurantes y contaba con una gran fortuna. Pero en 2005, Tang decidió invertir una parte considerable de su dinero en un sector completamente nuevo y las cosas empezaron a irle terriblemente mal. Ahora, a sus 52 años, el ex millonario se encuentra con una deuda de más de 6 millones de dólares, pero se esfuerza por devolver cada céntimo vendiendo salchichas en la calle.
Cuando empezó a invertir en su nuevo negocio de ingeniería paisajística, Tang Jian estaba convencido de que superaría a su imperio de la restauración, y no quiso escuchar a nadie que le dijera lo contrario. A pesar de que el proyecto generaba pérdidas, siguió invirtiendo en él, y cuando por fin se dio cuenta de su error, ya era demasiado tarde.
Incluso después de vender todos sus restaurantes, sus casas y sus coches, Tang seguía teniendo una deuda de 46 millones de yuanes y no tuvo más remedio que declararse en quiebra. Pero en lugar de ceder ante la presión de tener que devolver todo ese dinero, decidió volver a sus raíces y empezar a vender comida.
No tenía dinero para abrir un nuevo restaurante, así que se conformó con un puesto de comida callejera que él mismo regenta. Vende salchichas y confía en que esta humilde empresa le ayude a saldar su deuda. Su historia de redención ha tocado la fibra sensible de los chinos de a pie, que aprecian su resistencia y su visión positiva de la vida.
«Nacemos sin nada. ¿Por qué tener miedo de volver a empezar?» preguntó Tang retóricamente en una entrevista reciente. «Tenemos que seguir aprendiendo a afrontar las dificultades con calma y a marchar hacia delante con valor. Cada uno de nosotros vive una vida desafiante y se encuentra con muchas dificultades, pero debemos aferrarnos al espíritu de no ser nunca derrotados», dijo el empresario de 52 años.
La historia de Tang se hizo viral, inspirando a muchos a encontrar fuerza ante la adversidad. Al fin y al cabo, si un antiguo millonario con 6,4 millones de dólares de deuda puede tener una actitud positiva, seguro que ellos también pueden.
Fuente: periodismo.com
viernes, 6 de enero de 2023
Ganó 125 millones de dólares en la lotería pero dice que le aburre no trabajar
Se trata de Neil Trotter, un londinense a quien los lujos y las comodidades le pasaron factura.
Ganar la lotería es, quizás, el sueño de muchas personas y, en especial, es el tormento de una sola: Neil Trotter, un afortunado mecánico de origen londinense a quien ganar 125 millones de dólares le cambió la vida, pero no de la manera en que esperaba.
Tener una exorbitante fortuna que aguarda en la cuenta bancaria lista para ser gastada solo puede traducirse en una cómoda, excéntrica y lujosa vida en la que el trabajo, por supuesto, no se erige como protagonista.
Sin preocupaciones económicas a sus espaldas, ni deudas u otras actividades, tal parece que, a diferencia de lo que muchos podrían pensar, el dinero no compra la felicidad y, mucho menos, la diversión. Eso bien lo sabe Trotter, quien después de convertirse en el propietario de una suma de dinero -para algunos- envidiable, admitió llevar una vida “bastante aburrida”.
De mecánico a afortunado desdichado
“Sabía que algún día sería millonario y de algún modo sabía que ganaría la lotería”, aseguró Trotter en diálogo con el diario británico The Mirror y, a su vez, dejó en claro que, más que una inesperada coincidencia producto del azar, ganar la lotería fue el satisfactorio cumplimiento de una premonición que, desde hacía tiempo, venía invadiéndolo.
Casi como si estuviese perdiendo la cabeza, el hombre proveniente de Coulsdon, un municipio de Inglaterra, logró predecir su millonaria victoria: no solo le decía a sus amigos, compañeros de trabajo y familiares que sería el afortunado ganador de la lotería, sino que, incluso, el día del sorteo sentenció en la oficina de su padre: “Mañana a esta hora seré millonario”, de acuerdo con el periódico publicado en Reino Unido e Irlanda The Sun.
Su inesperada afirmación no resultó estar alejada de la realidad. En 2014, Trotter pasó de ser un mecánico londinense a erigirse como el venturoso ganador de la lotería europea Euromillones.
”El viernes por la noche saqué mi billete para comprobar los números ganadores y, sorprendentemente, uno a uno coincidían. Le dije a Nicky, mi pareja, ‘lo he hecho, me he ganado la lotería’. Aparentemente me puse blanco como una sábana y no podía quedarme quieto, seguí caminando por la casa, no sabía qué hacer conmigo mismo”, contó Trotter, según el cubrimiento de The Sun.
Con 125 millones de dólares en su cuenta bancaria, Trotter tenía el mundo a sus pies. Aunque le habían advertido que no gastase su millonario patrimonio de inmediato, el hombre hizo caso omiso a las advertencias y decidió, al igual que muchos otros ganadores, sucumbir ante los lujos, las comodidades y las excentricidades.
Una millonaria y aburrida vida
Como buen fanático de los autos que era -y sigue siendo-, Trotter cambió su Ford Focus por un Jaguar y un Porsche -dos de los automóviles más lujosos que existen-. No sin antes comprar una despampanante mansión con un lago ubicado en un terreno de más de 160 hectáreas y, por supuesto, renunciar a su trabajo como mecánico.
Aunque, de alguna extraña manera, Trotter siempre supo que sería millonario, no contó con que tantas comodidades, al final, terminarían pasándole factura.
“Pasar de tener que trabajar a no tener que trabajar más fue algo bastante extraño a lo que adaptarse. Pronto descubrí que estar sentado en casa viendo la televisión todo el día era bastante aburrido”, contó al periódico británico anteriormente mencionado.
Todo parece indicar que, después de todo, hay cosas que el dinero no puede comprar y, para muestra de un botón, está Neil Trotter, quien lleva una millonaria y aburrida vida tras ganar la lotería.
Fuente: El Tiempo (Colombia)
Ganar la lotería es, quizás, el sueño de muchas personas y, en especial, es el tormento de una sola: Neil Trotter, un afortunado mecánico de origen londinense a quien ganar 125 millones de dólares le cambió la vida, pero no de la manera en que esperaba.
Tener una exorbitante fortuna que aguarda en la cuenta bancaria lista para ser gastada solo puede traducirse en una cómoda, excéntrica y lujosa vida en la que el trabajo, por supuesto, no se erige como protagonista.
Sin preocupaciones económicas a sus espaldas, ni deudas u otras actividades, tal parece que, a diferencia de lo que muchos podrían pensar, el dinero no compra la felicidad y, mucho menos, la diversión. Eso bien lo sabe Trotter, quien después de convertirse en el propietario de una suma de dinero -para algunos- envidiable, admitió llevar una vida “bastante aburrida”.
De mecánico a afortunado desdichado
“Sabía que algún día sería millonario y de algún modo sabía que ganaría la lotería”, aseguró Trotter en diálogo con el diario británico The Mirror y, a su vez, dejó en claro que, más que una inesperada coincidencia producto del azar, ganar la lotería fue el satisfactorio cumplimiento de una premonición que, desde hacía tiempo, venía invadiéndolo.
Casi como si estuviese perdiendo la cabeza, el hombre proveniente de Coulsdon, un municipio de Inglaterra, logró predecir su millonaria victoria: no solo le decía a sus amigos, compañeros de trabajo y familiares que sería el afortunado ganador de la lotería, sino que, incluso, el día del sorteo sentenció en la oficina de su padre: “Mañana a esta hora seré millonario”, de acuerdo con el periódico publicado en Reino Unido e Irlanda The Sun.
Su inesperada afirmación no resultó estar alejada de la realidad. En 2014, Trotter pasó de ser un mecánico londinense a erigirse como el venturoso ganador de la lotería europea Euromillones.
”El viernes por la noche saqué mi billete para comprobar los números ganadores y, sorprendentemente, uno a uno coincidían. Le dije a Nicky, mi pareja, ‘lo he hecho, me he ganado la lotería’. Aparentemente me puse blanco como una sábana y no podía quedarme quieto, seguí caminando por la casa, no sabía qué hacer conmigo mismo”, contó Trotter, según el cubrimiento de The Sun.
Con 125 millones de dólares en su cuenta bancaria, Trotter tenía el mundo a sus pies. Aunque le habían advertido que no gastase su millonario patrimonio de inmediato, el hombre hizo caso omiso a las advertencias y decidió, al igual que muchos otros ganadores, sucumbir ante los lujos, las comodidades y las excentricidades.
Una millonaria y aburrida vida
Como buen fanático de los autos que era -y sigue siendo-, Trotter cambió su Ford Focus por un Jaguar y un Porsche -dos de los automóviles más lujosos que existen-. No sin antes comprar una despampanante mansión con un lago ubicado en un terreno de más de 160 hectáreas y, por supuesto, renunciar a su trabajo como mecánico.
Aunque, de alguna extraña manera, Trotter siempre supo que sería millonario, no contó con que tantas comodidades, al final, terminarían pasándole factura.
“Pasar de tener que trabajar a no tener que trabajar más fue algo bastante extraño a lo que adaptarse. Pronto descubrí que estar sentado en casa viendo la televisión todo el día era bastante aburrido”, contó al periódico británico anteriormente mencionado.
Todo parece indicar que, después de todo, hay cosas que el dinero no puede comprar y, para muestra de un botón, está Neil Trotter, quien lleva una millonaria y aburrida vida tras ganar la lotería.
Fuente: El Tiempo (Colombia)
miércoles, 28 de diciembre de 2022
Una copia del ‘Salvator Mundi’ de Leonardo da Vinci cuesta un millón de euros
Se trata de una versión del Salvator Mundi datada a principios del siglo XVII, atribuida a escuela italiana y que se había valorado entre 10.000 y 15.000 euros. Varios pujadores elevaron la cifra hasta los 850.000 euros por los que se remató en la cita online organizada por Christie’s y que cerró el 28 de noviembre. Sumando las tasas, la cifra se eleva hasta superar el millón de euros. Este resultado se suma a otros similares como el obtenido por una copia de La Mona Lisa en Sotheby’s en 2019, que se remató en 1,7 millones de dólares.
Un millón por una copia de Leonardo. El 28 de noviembre, Christie’s recaudó 1.062.000 euros en una subasta digital por una versión del siglo XVII del Salvator Mundi. La tabla estaba valorada entre 10.000 y 15.000 euros, pero a lo largo de los diez días que estuvieron abiertas las pujas subió hasta los 850.000 euros por los que se remató. Las tasas redondearon la cifra hasta convertirla en millonaria.
Esta pieza se suma a la tendencia –agravada desde el Salvator Mundi de los 450 millones– de resultados excepcionales por réplicas de obras de Leonardo. El ejemplo más cercado es la copia de La Mona Lisa del siglo XVII vendida por 1,7 millones de dólares en Sotheby’s en 2019 (se había valorado entre 80.000 y 120.000 dólares).
Estas piezas no suelen tener relación con el maestro más allá de ser imitaciones. Sin embargo, los compradores han estado dispuestos a desembolsar por ellas cantidades desmesuradas (teniendo en cuenta las cifras más modestas del mercado de arte antiguo en comparación con el contemporáneo).
Cuando en una venta se multiplica por 100 la valoración de una pieza, comienzan las hipótesis sobre qué se le ha escapado a la casa de subastas. Una posible razón para el súbito interés por la tabla podría ser el estudio presentado hace un par de semanas por Martin Clayton, director de la sección de estampas y dibujos del Royal Collection Trust, que publicó Artnews.
En él se considera la posibilidad de que Leonardo crease una segunda versión del Salvator con modificaciones respecto al de Abu Dabi. Clayton se basa en la existencia de dos dibujos preparatorios de Leonardo custodiados en Windsor en los que difiere la manga del brazo derecho de Cristo.
El que ha adjudicado Christie’s se corresponde con ese supuesto segundo modelo, del que la copia más conocida hasta ahora era la denominada versión Worsley. Si bien esto no aleja al Salvator del millón de euros su condición de copia, lo puede convertir en una pieza más en el puzle de la obra más cara de la historia.
Pero la motivación histórico-artística no es la única que podemos imaginar para este resultado.
Por un lado, está la creciente tendencia –puede que la de mayor impulso– recogida en el artículo de The Art Newspaper titulado ¿Invertiría en arte sin verlo? El texto habla de un producto de inversión que consiste en la creación de bundles o paquetes de obras cuyos propietarios han utilizado como aval para préstamos y luego vender su rentabilidad a terceros.
Según los prestatarios pagan sus intereses, los inversores reciben beneficios “asegurados”. Las piezas en concreto no son reveladas. Se trata de otro paso más en un proceso imparable de bursatilización del sector. No es necesario ver las obras.
Esta es la actitud que se espera más y más de los compradores. Decisiones dirigidas a la rentabilidad. El comprador de este último Salvator Mundi –y los demás pujadores participantes– ¿tiene la idea de enriquecerse revendiendo la pieza? Quizá, pero no hay que pasar por alto que el Salvator es un meme. La obra más cara de la historia contagia su prestigio a cualquier pintura que se le parezca.
¿Es descabellado pensar que su comprador pueda ser alguien en busca de una pieza de conversarión? Sería imposible no hacer algún comentario al respecto si la viésemos colgada de la pared de un salón. Esta compra podría ser más genunina, en cuanto al deseo de verla a diario y exhibirla, que las otras sustentadas en los porcentajes de apreciación.
De hecho, el resto de la cita online en la que se adjudicó transmite una impresión similar. La segunda pieza más cara de la jornada fue Retrato de un gato sobre un cojín rojo de Giovani Reder, vendida en 126.000 euros pero con valoraciones de 2.000 a 3.000 euros. Esta puede tener menos “calidad” intrínseca que otras obras de la misma licitación con estimaciones más elevadas –e invendidas– pero no pasará desapercibida. Lo mismo ocurre con el boceto de academia francesa anónimo del siglo XIX, valorado de 3.500 a 5.500 euros y rematado en 40.320 euros.
Lejos de rehuir este vuelco en las expectativas de qué funciona mejor o peor en una subasta de arte antiguo, quizá habría que abrazar la creación de un nuevo cánon (uno es mejor que ninguno). Héctor San José.
Fuente: arsmagazine
Un millón por una copia de Leonardo. El 28 de noviembre, Christie’s recaudó 1.062.000 euros en una subasta digital por una versión del siglo XVII del Salvator Mundi. La tabla estaba valorada entre 10.000 y 15.000 euros, pero a lo largo de los diez días que estuvieron abiertas las pujas subió hasta los 850.000 euros por los que se remató. Las tasas redondearon la cifra hasta convertirla en millonaria.
Esta pieza se suma a la tendencia –agravada desde el Salvator Mundi de los 450 millones– de resultados excepcionales por réplicas de obras de Leonardo. El ejemplo más cercado es la copia de La Mona Lisa del siglo XVII vendida por 1,7 millones de dólares en Sotheby’s en 2019 (se había valorado entre 80.000 y 120.000 dólares).
Estas piezas no suelen tener relación con el maestro más allá de ser imitaciones. Sin embargo, los compradores han estado dispuestos a desembolsar por ellas cantidades desmesuradas (teniendo en cuenta las cifras más modestas del mercado de arte antiguo en comparación con el contemporáneo).
Cuando en una venta se multiplica por 100 la valoración de una pieza, comienzan las hipótesis sobre qué se le ha escapado a la casa de subastas. Una posible razón para el súbito interés por la tabla podría ser el estudio presentado hace un par de semanas por Martin Clayton, director de la sección de estampas y dibujos del Royal Collection Trust, que publicó Artnews.
En él se considera la posibilidad de que Leonardo crease una segunda versión del Salvator con modificaciones respecto al de Abu Dabi. Clayton se basa en la existencia de dos dibujos preparatorios de Leonardo custodiados en Windsor en los que difiere la manga del brazo derecho de Cristo.
El que ha adjudicado Christie’s se corresponde con ese supuesto segundo modelo, del que la copia más conocida hasta ahora era la denominada versión Worsley. Si bien esto no aleja al Salvator del millón de euros su condición de copia, lo puede convertir en una pieza más en el puzle de la obra más cara de la historia.
Pero la motivación histórico-artística no es la única que podemos imaginar para este resultado.
Por un lado, está la creciente tendencia –puede que la de mayor impulso– recogida en el artículo de The Art Newspaper titulado ¿Invertiría en arte sin verlo? El texto habla de un producto de inversión que consiste en la creación de bundles o paquetes de obras cuyos propietarios han utilizado como aval para préstamos y luego vender su rentabilidad a terceros.
Según los prestatarios pagan sus intereses, los inversores reciben beneficios “asegurados”. Las piezas en concreto no son reveladas. Se trata de otro paso más en un proceso imparable de bursatilización del sector. No es necesario ver las obras.
Esta es la actitud que se espera más y más de los compradores. Decisiones dirigidas a la rentabilidad. El comprador de este último Salvator Mundi –y los demás pujadores participantes– ¿tiene la idea de enriquecerse revendiendo la pieza? Quizá, pero no hay que pasar por alto que el Salvator es un meme. La obra más cara de la historia contagia su prestigio a cualquier pintura que se le parezca.
¿Es descabellado pensar que su comprador pueda ser alguien en busca de una pieza de conversarión? Sería imposible no hacer algún comentario al respecto si la viésemos colgada de la pared de un salón. Esta compra podría ser más genunina, en cuanto al deseo de verla a diario y exhibirla, que las otras sustentadas en los porcentajes de apreciación.
De hecho, el resto de la cita online en la que se adjudicó transmite una impresión similar. La segunda pieza más cara de la jornada fue Retrato de un gato sobre un cojín rojo de Giovani Reder, vendida en 126.000 euros pero con valoraciones de 2.000 a 3.000 euros. Esta puede tener menos “calidad” intrínseca que otras obras de la misma licitación con estimaciones más elevadas –e invendidas– pero no pasará desapercibida. Lo mismo ocurre con el boceto de academia francesa anónimo del siglo XIX, valorado de 3.500 a 5.500 euros y rematado en 40.320 euros.
Lejos de rehuir este vuelco en las expectativas de qué funciona mejor o peor en una subasta de arte antiguo, quizá habría que abrazar la creación de un nuevo cánon (uno es mejor que ninguno). Héctor San José.
Fuente: arsmagazine
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